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Cuando hablamos de hongos alucinógenos Cuáles son? Nos referimos a una amplia variedad de hongos que contienen una sustancia psicodélica llamada psilocibina. Existen cientos de variedades, todas en teoría capaces de producir este químico, aunque en realidad es sólo una pequeña variedad de estas las que suelen consumirse por sus efectos psicotrópicos. Hablemos, en particular, de la variedad con el gen. psiolocybe. (No debe confundirse con otros productos como ketamina)

No tiene gracia: algunos arqueólogos han destacado que estos hongos se utilizan desde hace al menos 3500 años, hasta el punto de que incluso están representados en algunas obras de arte antiguo.

¿Qué son los “hongos alucinógenos”?

De hecho, estamos hablando de hongos utilizados como sustancia psicotrópica con fines recreativos. Dotadas -las más extendidas- de un gorro dorado y un torso marrón, se trata de setas que crecen en amplias zonas tanto de Europa como del continente americano, pero también en Asia y Australia. 

Sus usuarios suelen consumir uno o dos gramos, concretamente de setas secas y rehidratadas con las comidas o en té, o, aunque es menos habitual, en extracto líquido de otras sustancias psicotrópicas. Los efectos de unos pocos gramos tienden a aparecer en 15 minutos y duran hasta seis horas.

¿Cuáles son estos efectos?

No sólo psilocibina. Los hongos alucinógenos más comunes, llamados P. cubensis, contienen diversas sustancias que desencadenan numerosas respuestas emocionales y sensoriales en el cerebro. Los efectos dependen de las cantidades consumidas, de la concentración de las sustancias activas y también del organismo de la persona que las toma.

Al igual que el LSD, las personas que consumen hongos a menudo experimentan distorsiones sensoriales de la visión y el oído, con efectos de eco y colores más vivos.

Pero no sólo eso: puedes tener la sensación de que objetos y personas cambian de forma, con un efecto que es, por tanto, una ilusión óptica. Además, dosis elevadas pueden dar lugar a una interpretación errónea de las imágenes que llega hasta alucinaciones. También se registran efectos en la percepción del tiempo, con períodos que pueden parecer más largos o más cortos de lo que parecen.

En cuanto a las emociones percibidas, la ingesta de estos hongos aumenta tanto la sensación de euforia como de placer, y tiende a crear una sensación de paz. En muchos casos se produce una sensación de desconexión del propio cuerpo similar a la que se siente al soñar. Esta sensación suele ir acompañada de confusión y sequedad de boca.

Psicológicamente se produce una dilatación de las pupilas y una estimulación del sistema digestivo hasta producir sensaciones de náuseas, en ocasiones hasta el punto de hacer vomitar a la persona. Además, los hongos, especialmente en sujetos que padecen ansiedad o trastorno bipolar, pueden provocar altos niveles de paranoia o incluso reacciones de miedo extremo.

¿Son peligrosos los hongos alucinógenos?

El hongo P. cubensis se caracteriza por un bajo nivel de toxicidad y se considera relativamente inofensivo si se comparan sus efectos con los de todas las demás sustancias psicotrópicas. Sin embargo, como ocurre con todas las demás sustancias ilícitas que afectan el funcionamiento del cuerpo, existen riesgos.

Para algunas personas, la experiencia de tomarlo puede no ser precisamente placentera, pudiendo desencadenar estrés fisiológico, debilidad e incluso trastornos digestivos. Si ya existen problemas psicológicos en la persona que los toma, los hongos pueden provocar recuerdos de traumas o tener numerosos flashbacks de acontecimientos dolorosos. Por este motivo, realizar determinadas actividades bajo la influencia psicodélica de los hongos puede poner a las personas en riesgo de sufrir accidentes.

Además, existen riesgos relacionados con la forma de administración, como en el caso de las inyecciones. Además, legalmente hablando, la sustancia sólo está permitida en Oregón, por lo que el tráfico, la posesión y el consumo de la sustancia pueden conllevar el riesgo adicional de encontrarse con problemas legales.

¿Cómo pueden afectar el funcionamiento del cerebro?

Nuestro cuerpo descompone la psilocibina en sustancias químicas psicoactivas. En particular, es la psicocina la que afecta a nuestro sistema nervioso, activando diferentes tipos de receptores de serotonina. Esto interfiere con el funcionamiento de áreas del cerebro involucradas en el manejo de diversas funciones. Hablamos del estado de ánimo, pero también del control de la temperatura, o incluso del apetito y la excitación de los sentidos. 

Otro efecto frecuente es el de una percepción diferente de uno mismo, con efectos en la autoestima y la forma de relacionarse con el entorno. Al mismo tiempo, sin embargo, se ha observado que los hongos afectan la química cerebral al actuar sobre las redes neuronales, lo que significa, o podría significar, que la psilocibina podría tener efectos beneficiosos sobre el cerebro.

¿Los hongos alucinógenos curan la depresión?

Las investigaciones sobre este aspecto avanzan con mucha cautela, y con igual cautela se analizan los resultados de la toma de diferentes dosis de psilocibina, monitoreando además todo el entorno de las personas estudiadas, quienes también reciben apoyo psicológico. Los resultados hasta ahora han demostrado que la psilocibina podría tener efectos beneficiosos si se acompaña de psicoterapia, especialmente en la depresión. Efectos similares a los antidepresivos, pero con menos efectos secundarios.

Además, al trabajar con redes de células neuronales, la psilocibina podría resultar un fármaco con efectos positivos a largo plazo para el tratamiento de los trastornos del estado de ánimo.

Sin embargo, se esperan muchas más investigaciones sobre este punto, particularmente para determinar qué tan efectivos pueden ser estos tratamientos en grandes grupos de personas, así como qué tan saludable y efectivo es su uso a largo plazo. Sin embargo, cabe señalar que hasta el momento los resultados de las investigaciones iniciales parecen decididamente prometedores para el tratamiento de todos los estados del espectro depresivo.

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